A estas alturas no podemos pretender descubrir a músicos como Jonny Lang o Kenny Wayne Sheperd. Jóvenes talentosos con marcadas influencias blueseras que mantuvieron viva la llama de la “música de los 12 compases” durante el fin del siglo XX y el comienzo del XXI.
Todos estos músicos se formaron bajo la alargada influencia del inmenso y eterno S.R.V. Si bien Lang, por ejemplo, siempre ha reconocido como mayor influencia a Albert King las reminiscencias de Stevie en su estilo son mucho más notables que las del propio King. Mientras la historia de Kenny Wayne es más cercana si cabe aún a S.R.V. Su padre era un conocido promotor de conciertos y el propio Kenny ya tocaba de vez en cuando con los “Double Trouble”, la banda de S.R.V. cuando todavía no tenía ni diez años. Así que la vida de Kenny estuvo siempre marcada por el acelerado blues de S.R.V.
Pero ya han pasado diez años desde “Smoke it”, el primer y fantástico disco de Jonny Lang y ni más ni menos que 15 años desde el debut de Kenny Wayne con su brillante “Ledbetter Heights”. Tiempo más que suficiente para que estos músicos de “blues moderno” pusieran su semillita en otros jóvenes. Quizá sus carreras se hayan apartado ligeramente de la línea blues, sobre todo en el caso de Kenny Wayne, pero la llegada de estos músicos sirvió para decirle a millones de jóvenes que “hay todo un mundo hay fuera por explorar, un mundo llamado Blues”. Y ahora estamos empezando a recoger esos frutos.
Eric Steckel, Oli Brown o Fredirck Strand Halland son jóvenes con un increíble talento -sobre todo el último- que han descubierto el blues gracias a tipos como Jonny Lang o Kenny Wayne. De la misma manera que en los años ochenta Eric Clapton le dijo al mundo que existía una música de raíces aún casi por explorar. Muchos de nosotros descubrimos el verdadero blues de los años 40 y 50 gracias a gente como Clapton, Rolling Stones o Peter Green. Ahora muchos jóvenes han seguido el mismo camino gracias a tipos como Lang y ese es el verdadero valor que debemos darle. Está claro que la gira de Lang con los “Hanson” es lamentable o que ciertos discos de Kenny Wayne no hay por donde cogerlos, pero también es cierto que si hay una legión de nuevos guitarristas tocando “Pride & Joy” o “Texas Flood” es en parte gracias a sus primeros discos de blues.
También tenemos que celebrar que el propio Kenny parece estar de vuelta gracias a su último disco “10 days out” puramente blues. Así que os recomiendo a todos que le dediquéis un tiempo a descubrir a estos jóvenes valores que pueden ser a referencia blues de los próximos años.
martes, 19 de mayo de 2009
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